Nunca he aceptado nada y sin embargo todo me ha aceptado. El
mundo estaba ahí y en cuanto llegué me acogió como uno más, el tiempo me
envolvió en una manta caliente que me quemaba a cada segundo. Desde el momento en el que me di cuenta de mi uso de la
conciencia a todos he encasillado en mi mundo lleno de percepciones, sin
embargo una simple decisión una simple aceptación consciente se me presenta
como un paisaje de seis dimensiones espaciales y tres temporales, sea una
decisión que me guste o no. Así sea porque soy un niño mimado o por ser un
adulto inseguro, se me antoja la simple verdadera elección una cuestión que te
encadena con otras mil hasta convertirse en un punto que no se alcanza a vislumbrar ni con el aparato óptico más sofisticado.
Me he dado cuenta que las decisiones no son tan importantes, después me he dado cuenta que algunas sí lo son y otras no. Mas tarde me pareció que no importa su importancia si no demostrar que lo importante no es la decisión sino tomar en consideración a los demás a la hora de decidir, pues también son importantes ya que la decisión puede afectar tanto a tu entorno como a los que se relacionan contigo.
Aunque demostrar que este cambio es el adecuado es imposible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por comentar