Cortas de un vistazo la tela, con eso bastará, y ahora que
me miro al espejo no me ha quedado nada mal (pensarás), sólo le hace falta
cuatro martillazos, además lo desconocido lo igualará.
Viene una persona te lo quiere comprar pero el descosido lo hace desigual, enfadado lo coges y lo tiras cambiando de opinión haces remiendos aquí y allá con desilusión.
Viene una persona te lo quiere comprar pero el descosido lo hace desigual, enfadado lo coges y lo tiras cambiando de opinión haces remiendos aquí y allá con desilusión.
Al día siguiente decides hacer otro traje más holgado aunque sea un invierno de lo más pelado, este se distingue por los demás por que está agujereado, con más de un hilo sobresaliendo del patrón bordado.
Otro viene lo ve y sin más remedio tiene que comprarlo: mira el traje, es barato, miro al hombre es honesto. Un vez se lo ha llevado, espero con ilusión al siguiente cliente honrado.
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