¿Desde cuando tengo miedo de mi mente,
desde cuando mis sueños me atemorizan, desde cuando no soy yo el que
vibra con las copas de los árboles en un ambiente lleno de fuego que
quema con una negra lengua el interior gelatinoso de mi piel que
fluye mantenido por puntos de presión que estallan saturadas de
neutrones. Desde cuando es la situación la que me hace revivir y
soñar repetidamente momentos de frío consenso de granito manchados
por el pasado, porque antes de recordar prefiero pensar el presente
como una luz de oscuro cegar rojo macilento de acciones sonrosadas
por un futuro incierto de posibles.
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