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sábado, 20 de febrero de 2016

El retorno del chaman 2

Mi alma no dejó de golpear con afilada muerte, la contundencia de mi maza cortante machacaba sus huesos mientras que el infierno de oscuros fluidos aceptaba su castigo con una sonrisa fluida, con sollozos y dolor, pasó un centelleo de centenares golpes y justo antes de darle el golpe definitivo que atravesaría su corazón con la venenosa furia que acariciaba cada momento y que bañaba el espacio, me miró deforme y con un ojo colgando de su cuenca y  dijo- Si me matas no sabrás...- justo en ese momento la punta de la maza cortante, que estaba a dos centímetros de su corazón, se paró. -Saber ¿el qué?-Por qué mate a Jhon el oráculo.- ¿El oráculo se llamaba Jhon?-pensé- Bueno habla si quieres pero que sepas que cuando termines terminará tú tiempo para siempre.- Y la maza cortante dejó de bailar sobre el pecho y se apoyó sobre su cara. Él ni siquiera se inmutó, es más se cogió el ojo y se lo encajó como si fuera un botón desprendido de su encaje y empezó su relato de forma calmada:

Después de dejarte en la pradera me vine a este paraje en otro tiempo diferente, lleno de luz y animales, una familia de leones vivían en esta montaña, un centenar de simios vivían río a bajo mientras, yo me instalé en un pequeño claro a unos cien metros al norte de esta montaña, construí una cabaña, comía de la vida del río y en este río fue donde me encontré a ella. O eso me pareció al principio después me fije y no aparentaba tener sexo, su figura se movía entre la luz y la sombra ágil como si a éstas les fuera ajena. Una vez paró de esconderse y la figura me miró con ojos asustado, después saltó hacia el bosque en una huida desesperada y desenfrenada, yo lo seguí, era rápido pero pude seguirlo hasta la montaña en la que nos encontramos tú y yo, a mi nunca me había llamado la atención subir, siempre que miraba hacia arriba de la cúspide veía aves carroñeras rondando y supuse que era un cementerio de animales o algo, se lo pregunté a lo leones pero en cuanto me dijeron- ¿Qué es una montaña? Supe que no me sabrían contestar.
En cuanto llegué a la cúspide el paisaje me sobrecogió, en pleno centro había dos figuras; la figura impersonalizada adoraba a un ente misterioso que estaba sentado en una alfombra en posición de meditación. Cuando me acerqué y vi que era Jhon el oráculo lo abracé, la figura al ver que eramos amigos vio que podría confiar en mi y se unión con cierto rubor al abrazo, pasó el tiempo y pasaron cosas, roces y más roces, sin contar la batalla para matar una manada de Vargar que nos unió en defensa del bosque. Hasta que tuve que parar los pies al Oráculo. Recuerdo que llovía, el cuerpo inerte de mi amad@, la figura impersonalizada, en el suelo con el cuello partido y desapareciendo por momentos en el aire de la memoria...















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