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domingo, 5 de junio de 2016

Lucifer II: Lluvia infinita.

Los primeros hombres, comían todo lo que la naturaleza en su inmensa sabiduría le ofrecía y vivían en esta con gozo abundante... pero esa historia ya la sabemos. Los Infrahombres los miraban en la lejanía, no menos fluyentes, pero menos conscientes de ellos, miraban con celo como la alta consciencia los prefería y ellos mientras trabajando, ganando el pan con la sangre de su frente. Veían como los dioses le regalaban el fuego, mientras ellos alimentaban cunas de fuego que protegían con su vida. Los primeros hombres tuvieron sus "rifi-rafes" con los animales, pero en general hubo cierta armonía con este reino y ellos con el mínimo de muertes. Si embargo, cuando la sombra de la noche caía los Infrahombres vivían una odisea primero tuvieron que poner a raya a manadas de leones y hienas que después de una sangrienta lucha garra-palo hubo tregua eterna, después de día creyendo estar a salvo llegaron las alas, más de la mitad de los pelajes murieron hasta la llegada del techo y la flecha que hizo forzar una paz-tuerta, tuerta porque fue más bien dudosa hasta que el Infra-hombre empezó a tener accesos a los nidos de los agresores emplumados. Y por último el conflicto Infrahombre-lobo que aun sigue vigente. Todas estas diferencias hubo y sigue habiendo porque, siempre ha habido clases(¡Panda de pringaos!) , el último conflicto que hubo, antes de entrar la saga de héroes y políticos que infectan nuestra sociedad, fue una vez la tierra fue poblada en toda su magnitud, de modo que era inevitable encontronazos entre las razas de Homon sapiens. Los primeros hombres, los Infrahumanos y los Homo neanderthalensis se reunieron en un concilio de tribus en Stone-age, sitio de peregrinaje esa época, entonces hubo gritos, desentendimiento y caos que desembocó en un aislamiento voluntario, y su posterior extinción, en las cuevas de los Neanthertales, pues no estaban dispuestos a matar a miembros de su misma especie. Y en una guerra, épicas entre las épicas,de infinitas victimas, duró tanto años que al final la gente luchaba y mataba por constumbre, sin saber porque lo hacía. Hasta que uno de los abuelos de esta guerra,y posteriormente de Sócrates, la terminó con una sencilla frase: "Nadie es vencedor en una contienda". Todos, exhaustos y tristes ante tanta muerte acordaron una paz en la que no se escribiría nada del clan ganador, pues lo que ganó fue la maldición de cargar con esta vergüenza y sin sentido por el tiempo de su existencia.

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