Brilla, verde oscuro, pitidos de coches, un niño me mira serio, veo a un grupo de mojes budistas con paraguas desplegados que me sonríen y me doy cuenta que en la base del universo no aplica las leyes de la física, además me di cuenta que el fluir de las gotas de agua por la luna de mi coche seguía un patrón, igual que el traquetear de la lluvia sobre el capó. Además el sonido líquido creaba como un vació de silencio en el interior del coche siendo yo el huracán de ese ojo silencioso, entonces la costumbre casi me hace encender la radio pero me paro y miro al exterior; esa M40 a la altura de la salida a Colmenar Viejo llena de coches atascados; cansados los conductores han dejado de pitar mientras la lluvia de gotas redonda les recuerda que en otro lugar llueven chuzos de punta.
Por un momento abandono el influjo del tiempo, momento eterno, todo esta paralizado porque le falta algo, todo tiembla porque todo está. Sin embargo aunque el tiempo no ejerce su influjo, en mi siento el viejo miedo al cambio con tanta intensidad que si todo tiembla, a su lado soy una lamina agitada por el viento envuelto en resplandeciente sudor de terror. De pronto paro en seco, llegando a vislumbrar mi forma verdadera, todo desprende una esencia lumínica que flota en el aire, fluido que gotea en la inmensidad de las cosas y en su falta de significado. El lustroso reflejo impregna todas las cosas hace, que la luz se apague y que el tiempo se mueva hasta el punto que note su roce por la piel, el coche se ensombrece oscuro en medio de tonos de oscuridades sin embargo destaca por encima de todos esos tonos la oscura brisa agazapada, que busca el momento oportuno para hacerte dudar. Entonces me asaltó la interpretación de la electro-química, sinapsis de la necesidad y el deseo, mi lengua y mis labios resecos se ponen duros, mi piel se eriza y pincha todo lo que se cruza en su camino, noto el hambre y la sed como una cuestión personalmente dolorosa, grito a los budistas que se den prisa, todos los sonidos del atasco, toda la contaminación llegan a mi puesto de trabajo, la personas son dinero, la comida es dinero, los sentimientos son útiles enseres para conseguir dinero. Dinero. Me planteo: o vuelvo a mi cómoda casa o me quedo a vivir allí donde estoy, miro por la ventana y veo un conejo esconderse en la madriguera, abro la puerta del coche.
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