Buscar en este blog

Translate

martes, 27 de marzo de 2018

Piel

Estaba siendo objeto de un experimento para los neurocientíficos de la universidad de Columbia, querían determinar el momento en que el inconsciente comparte información con el consciente, entonces mientras hacia los ejercicios que me mandaban me di cuenta que mi derredor se expandía y que podía "tocar" las cosas un metro por delante mía como una tercera piel, pero no era información táctil lo que esta atmósfera suave me transmitía. Aparentemente no me podía acercar hasta el punto de que mi piel lo tocase, pero quien pasase a menos de un metro de mí sentía como una almohada invisible empujándola hacia fuera y este "roce" lo notaba sólo que aparte del movimiento me transmitía miles de sensaciones e información que procesaba y catalogaba hasta tal punto que podía manipular lo que fuera a mi antojo, dentro de unas posibilidades. Un día me choqué con un perro y se me antojó ponerle un pata más, y otro me rocé en el ascensor con Ana y le dí a probar la posibilidad de doscientos orgasmos seguidos, todavía sigue en coma. Hasta que me encontré con alguien que me caía mal y no pasó nada, que ellos sepan pues lo hice inmortal pero que muriera  y resucitara cada noche.
Las posibilidades eran grandes pero antes de usar mi condición para el bien general, caí enfermo. Aunque podía manipular todo lo que tocaba a mi antojo, lo que había dentro de mi era una incógnita tanto para mí nueva piel como para mi mismo. Por lo que morí en la tercera dimensión y trasladé el resto a la cuarta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar