reflejando las intenciones y dando el giro de tuerca, a la gota que me ha acariciado de forma sugerente y por un beso correspondida,
En un primer giro se ve intención amorosa más allá del derecho al roce que todo objeto vivo, en evolución o muerto tiene derecho.
En segundas vueltas, ya la luz estirada, ensachada y mezclada ya no es la misma y sólo queda de realidad la raíz del sentimiento.
En un último giro de los acontecimientos la interpretación se convierte en un teatro, el teatro en una vida y la vida en el mundo en que vivimos.
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