Tacones que aprietan al suelo sacando quejidos sordos y
andares de caballo cómodo, ruidos de móviles ahogan las voces de las personas enterradas en la historia de piedra y sufrimiento, mientras la realidad los ve con los ojos, en blanco y negro.
Lógico es, el resplandor de una mañana de verano, fresca por el rocío temprano y la brisa de una noche apagada por una rotación incesante, pero aparte de calmar a los espíritus oscuros del inconsciente no sé si explica algo de mí y de las razones de un universo lleno de materia inerte y su tendencia infinitesimal a formar islas multicelulares.
De conciencia, materia y energía está hecha las
percepción humanas que desarrollan el arte de vivir, si
no fuera así seguiríamos felices con el simple y condicional impulso de vivir
por la reproducción y de morir en la oscura lógica de la naturaleza.
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