Os digo que sueño todos los días que extingo una especie, estrangulando
a su último miembro. Mientras dos soles anochecen alumbrando los naranjas del
inconsciente y los azules oscuros de sus ojos que reflejan la sabia del
olvido, olvido que necesito como el sudor para mojar la silla donde me siento y
siento en el sueño lo común del mundo. Sin lo cual, moriría en un segundo.
Sólo recuerdo de este sueño que la muerte, es el único sentido de la vida.
Sólo recuerdo de este sueño que la muerte, es el único sentido de la vida.
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